TEL AVIV. – En vísperas de unas elecciones generales cruciales y con los sondeos apuntando a un escenario sin mayorías claras, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha desplegado una agresiva estrategia de campaña que abarca desde polémicas propuestas financieras hasta el endurecimiento de las operaciones de seguridad y discursos de alarma existencial. Su liderazgo se juega en una contienda marcada por la polarización y la incertidumbre.
El polémico blindaje financiero: La «BibiCoin»
En un giro imprevisto para la política económica del país, Netanyahu planteó públicamente la posibilidad de crear una economía paralela basada en criptomonedas y tecnología blockchain. Según el mandatario, esta medida busca proteger a Israel ante la posibilidad de que las sanciones internacionales —como las recientes restricciones comerciales impuestas por el Reino Unido, Francia y Canadá a los asentamientos en Cisjordania— terminen afectando al sistema bancario tradicional.
La propuesta encendió las alarmas en el sector financiero. El Banco de Israel desautorizó la idea de inmediato, aclarando que los criptoactivos no sirven para eludir sanciones y enfatizando el riesgo de aislar al país de sus principales socios comerciales. Asimismo, un centenar de destacados economistas firmaron un manifiesto alertando sobre la fuga de inversión extranjera y el aumento del desempleo, mientras que su rival político Gadi Eisenkot tachó la iniciativa de «locura» destructiva para la seguridad nacional.
Ofensiva a gran escala en Hebrón
En el plano de la seguridad, el Ejército israelí mantiene bloqueada y bajo una ofensiva masiva la ciudad de Hebrón, en Cisjordania ocupada. La operación militar se desencadenó tras un ataque armado el pasado viernes que costó la vida a dos soldados israelíes.
Las fuerzas armadas reportaron intervenciones en más de 400 puntos y la detención de 40 palestinos supuestamente vinculados a Hamás y la Yihad Islámica. De acuerdo con las autoridades locales, el cerco militar ha dejado a más de 2,600 personas desplazadas y mantiene paralizados el comercio, la asistencia médica y los centros religiosos. Además, se decretó el cierre total de los pasos hacia Israel hasta que concluyan las votaciones del martes. Netanyahu visitó la zona del atentado prometiendo mano dura, situando la gestión del conflicto en el centro de su oferta electoral.
La «campaña del miedo» y la retórica nuclear
La tensión política alcanzó su punto más alto luego de que el primer ministro compartiera en sus redes sociales una polémica imagen generada por inteligencia artificial que recreaba una explosión nuclear sobre Tel Aviv. El mensaje advertía de una «amenaza existencial real» e insinuaba que votar por la oposición podría conducir a un «segundo Holocausto» a manos de Irán.
Esta publicación dinamitó el debate político, especialmente porque contradice afirmaciones previas del propio Netanyahu en las que aseguraba que la capacidad nuclear de Teherán había sido debilitada de forma decisiva. Líderes opositores como Yair Golan, Naftali Bennett y el propio Eisenkot acusaron unánimemente al gobernante de recurrir a «tácticas de intimidación» y mentiras extremas para desviar la atención de sus problemas domésticos, incluyendo escándalos de corrupción como el caso Qatargate y las disputas por la exención militar de los ultraortodoxos.
Con los bloques políticos totalmente empatados en las encuestas, la triple apuesta de Netanyahu —militar, económica y discursiva— definirá este martes si logra retener el poder o si Israel da un giro definitivo en su rumbo político.


